Entrevista a D. Honorio Romero Herrero, director de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País

El señor D. Honorio Romero Herrero es jurista y trabaja como notario en Zaragoza, donde también ejerce como preparador para las oposiciones de notaría. En la actualidad, dirige la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y es también vicepresidente del Círculo Aragonés de Economía y de la Fundación Bancaria Ibercaja.

Como jurista, además de participar en congresos nacionales e internacionales e impartir conferencias, forma parte de la Comisión Organizadora del Foro de Derecho Civil Aragonés y del Consejo Asesor de la revista de Derecho Civil Aragonés.

Nacido en Santa Eulalia (Teruel), ha sido Decano del Colegio Notarial de Aragón y miembro del Consejo General del Notariado, así como de su Comisión Permanente. Además, ha sido vicepresidente de Ibercaja y miembro de los patronatos de la Fundación Santa María de Albarracín y de la Fundación Beulas en Huesca.

  • ¿Cómo entró en contacto con la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País?

Fue a través de Manuel Pizarro, con el que me une una gran amistad, quien consideró que yo podía aportar mi trabajo a la tarea de mantener viva la Real Sociedad, al mismo tiempo que la ajustábamos a las necesidades de la sociedad del momento. Me lo planteó y le dije que sí a la primera.

  • ¿Con qué objetivo decidió pasar a formar parte de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País?

Me cautivó encontrarme con una Sociedad que mantenía vivo ese legado de progreso y de convivencia que infundió el trabajo de los ilustrados españoles. Era un reto ante el que no podemos permanecer ajenos: el reto de trasmitir la convicción de que es posible construir un mundo más justo a través de esa sociedad civil que se compromete con su tiempo. Si le digo la verdad, me pareció necesario recuperar su apuesta por la educación y la tolerancia, junto a su compromiso respetuoso con el territorio.

  • ¿Cuál es su actividad, desempeño y responsabilidad?

Soy el director de la Sociedad y como dicen sus estatutos ejerzo ese papel de representación que ellos me conceden, aunque todos los miembros de la Junta de Gobierno saben que me gusta respetar los espacios de responsabilidad de cada uno de ellos. El hecho de tener una junta comprometida con el proyecto y que puedan trabajar con libertad es algo que da mucha tranquilidad. Y le aseguro que es el motor indispensable para seguir acertando.

  • En su opinión, ¿qué papel desempeñan las Sociedades Económicas de Amigos del País en el S.XXI?

Este es el gran reto que se abre ante nosotros. Nuestras Sociedades son espacios que nacieron para el debate y para el estudio, pero sobre todo para hacer realidad esas propuestas que apostaban por el desarrollo de los pueblos y su modernización. Hoy día, como resultado de la evolución vertiginosa de los lenguajes y de las sociedades, es posible que hayamos perdido esa dimensión de encuentro y de analizar criterios, por lo que ese es el camino que quizás debemos recuperar.

  • ¿Cuál es el ámbito de actuación de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País?

Nosotros trabajamos en varias líneas que no son más que el ejercicio de la lealtad que debemos tener con nuestros fundadores. Mantenemos el importante patrimonio artístico, documental, bibliográfico y numismático que nos convierte en una institución de gran importancia en la tarea de salvaguardar el patrimonio. En nuestros orígenes estuvieron personas como Goya o como Goicoechea, como el conde de Aranda, Pignatelli o Josefa Amar y Borbón, razón por la cual ese patrimonio es ciertamente muy significativo para nosotros y para la sociedad a la que servimos. En segundo lugar, trabajamos promoviendo ciclos de debate sobre el territorio y su modernización, sobre los modos en los que podemos potenciar el mundo rural y, desde luego, en múltiples conferencias sobre aspectos económicos, sociales o culturales. En tercer lugar, promovemos permanentemente exposiciones de arte, con nuestras colecciones o con las de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, que es una fundación nuestra de finales del siglo XVIII; que han superado en alguna ocasión los 200.000 visitantes. Y, por supuesto, estamos informatizando los fondos para colocarlos al acceso de los estudiosos y hemos publicado algunos fondos propios.

  • ¿Están especializados en alguna disciplina de conocimiento?

 No lo creemos necesario ni acaso buena medida. Una Sociedad como la nuestra debe estar abierta a responder a las demandas sociales de cada momento y, desde luego, ese proceso de especialización es contraproducente. Incluso en exposiciones de nuestro patrimonio se propone una diversificación evidente, pues hacemos muestras estrictamente científicas, artísticas, exhibimos el trabajo de nuestros gabinetes de naturaleza, etc.

  • ¿Conoce la experiencia de otras Sociedades de Amigos del País? ¿Son similares?

Conocemos las actividades, por cierto muy notables, de muchas compañeras pero es necesario que profundicemos en esta tarea y que logremos crear una plataforma común en la que todas las actividades de todas las Sociedades tengan cabida y tengan fuerza, la fuerza de la pluralidad de visiones y de intereses que debe guiarnos. Hoy día, además, se puede trabajar en espacios comunes y simultáneos que nos pueden convertir en potentes servidores de criterio y de estudios.

  • ¿Cómo se relacionan entre si estas Sociedades?

Si me permite, le diré que de ninguna manera. En  todo caso, le reconoceré que de manera muy superficial. Y este es un problema al que nos debemos de enfrentar porque en nuestra historia las cosas fueron bien cuando se mantuvo un espacio de encuentro, de compartir, de enseñar, entre todas las Sociedades. Tras las crisis bélicas y de conciencia que se producen en la España del siglo XIX, el tejido de las Sociedades que vivió el mundo de la Ilustración compartiendo experiencias y saberes –incluso con instituciones de fuera del país- se rompe y se apodera de ellas un cierto sentimiento de abandono, que lleva, en algunos casos, a su desaparición y, en otros, a su pérdida de influencia. Es el momento del individualismo que no fue diseñado por nuestros fundadores.

  • ¿Acudirá al Congreso de Jaén?

Entiendo que debemos intentarlo, porque acudir a un congreso como este supone poder conocernos más, poner en marcha, escenificar ante la sociedad actual la viveza y la conveniencia de que se cuente con unas instituciones que custodian el legado de la Ilustración, que no hace falta que se lo describa, pero permítame que le recuerde que se basaba en la educación, en la libertad responsable y en el respeto a las personas y a los territorios. Ese compromiso con las personas y ese empeño por conseguir conquistar el futuro es lo que podemos aportar, mucho más desde una plataforma como el congreso.

  • ¿Qué espera del próximo Congreso de Jaén 2018?

Futuro. Espero futuro para todas nuestras Sociedades y, junto a este, el compromiso de mirar hacia adelante. Espero que el congreso contribuya al avance de las sociedades, espero una mayor implicación de todos con nuestra identidad. Es necesario que de Jaén salgamos convencidos de que somos un proyecto común y potente que debe ser puesto al servicio de este gran país que es España.

  • ¿Cuál es según vd. el futuro de estas Sociedades? ¿Cómo se presenta?

Yo creo firmemente en el futuro. Nosotros lo hemos vivido en Zaragoza con todos los que nos han antecedido y con nosotros mismos. Todos hemos mantenido viva la llama de la Sociedad, la potencia civilizadora de nuestro lema, como muestra de que nuestra vida es sencillamente el trabajar por la sociedad que cada día nos tiene que sentir más cercanos. Yo le diría que nuestro ejemplo demuestra que, cuando se hacen las cosas con interés, se consigue dar grandes pasos.

  • Desde su perspectiva y papel en el ámbito educativo, ¿cómo cree que ha evolucionado la educación en nuestro país? ¿qué cosas cree que deberían permanecer y cuáles deberían cambiar urgentemente?

No creo que nuestro papel sea hacer valoraciones de lo que ha venido ocurriendo, sino potenciar estudios de especialistas que permitan mirar hacia adelante y, en todo caso, que nos orienten sobre qué modelo es mejor. Es un tema complejo en el que nosotros no hemos participado desde que, al convertir la enseñanza en algo reglado, cosa que no veo mal ni mucho menos, se nos quitó la Escuela de Dibujo, una de las más prestigiosas de España, con maestros como Goya o Bayeu; se cerró la escuela de economía, que fue la primera de España, dejaron de usarse los primeros manuales españoles de matemáticas que editamos nosotros o se destrozó la escuela de botánica, que voló en los Sitios de Zaragoza, aunque conservamos su herbario con más de 12.000 piezas. No obstante, le diré que deberemos recuperar ese empeño por la educación  de cercanía y en esa tarea estamos. Sí es competencia nuestra esa formación en grupos pequeños, sobre asuntos puntuales y claves, la educación a un primer nivel a personas a los que permitimos acceder a una formación que de otra manera no podrían hacerlo. Este es nuestro reto y nuestra contribución.

  • Como presidente de la Fundación Ibercaja, ¿en qué campos sociales y culturales se está percibiendo un mayor impacto positivo de las actividades de la Fundación?

Fundamentalmente le diría que, mientras estuve al frente de la Fundación, de la que actualmente soy vicepresidente, pues quiero dedicarle tiempo a la Real Sociedad Económica, que es la madre de varias instituciones muy importantes y además es clave en todo este proceso; intentamos mantener la importante obra social que ha venido desarrollando Ibercaja desde su fundación, desde que fue puesta en marcha por esta Sociedad Económica en 1876. Nos interesa la cercanía a las personas, el conseguir que esta tierra no tenga talentos que se vean coartados por falta de posibilidades… La investigación y las nuevas tecnologías han ocupado y ocupan mucho espacio en nuestro trabajo. Pero le diría que también nos interesa poder poner al alcance de cualquier ciudadano el legado histórico y artístico que nos debe convertir en hombres y mujeres felices de compartir un proyecto apasionante, que nos debe dar la cohesión para seguir diseñando el progreso. Los instrumentos que hagan falta para esa tarea es lo que queremos poner al servicio de todos.