Entrevista a D. Juan Luis Fernández Martínez, conferenciante del Congreso RSEAP Jaén 2018

Juan Luis Fernández Martínez es profesor de la Universidad de Oviedo y formará parte de la mesa de ponentes para el Congreso de Jaén 2018, donde analizará el Big Data y sus aplicaciones a la biología y a la medicina.

Formado en la Escuela de Minas de Oviedo; en el Instituto Francés del Petróleo, en París, y en el Imperial College de Londres, es además doctor ingeniero de minas e ingeniero de exploración petrolífera. En su larga trayectoria profesional ha trabajado también en empresas francesas del sector de la ingeniería informática y la gestión, convirtiéndose más tarde en el creador del Grupo de Problemas Inversos, Optimización y Aprendizaje Automático, donde se trabaja metodológicamente sobre diferentes tipos de problemas tecnológicos y científicos.

Actualmente, está habilitado catedrático de universidad en España y en Francia, además de dirigir un grupo de investigación y colaborar con grandes universidades y centros de investigación en Europa y Estados Unidos.

  • ¿Cómo surgió el contacto entre usted y la Reales Sociedades Económicas de Amigos del País para participar como conferenciante en el Congreso de Jaén 2018?

 A través del vocal de comunicación de la Sociedad de Amigos del País de Avilés y Comarca, Juan García.

  • ¿Nos podría dar algún detalle sobre su conferencia?

Voy a mostrar cómo con la inteligencia artificial somos capaces de revolucionar la medicina traslacional y buscar remedios para diferentes enfermedades (raras, neurodegenerativas, diferentes tipos de cáncer, etc.).  Obviamente, la charla será divulgativa y no entraré en el detalle de los métodos utilizados. Espero que les guste y que les sirva para cambiar alguna idea preconcebida sobre las matemáticas, que suelen estar muy mal explicadas.

Es sencillo. Son el lenguaje de la ciencia, la tecnología y también de la naturaleza. Hace dos años publiqué un artículo en la Nueva España, el periódico más importante de Asturias, explicando los motivos por los que Vivaldi no hubiese podido crear las cuatro estaciones en Asturias. Si analizamos el clima de nuestra región, se llega a la conclusión de que tenemos cinco, pues la primavera se divide en dos y el verano solo tiene escasamente dos meses. También se explica por qué cuando en Gijón llueve, en Oviedo puede hacer sol y viceversa.

  • ¿Este es su primer contacto con las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País o ha tenido alguna otra relación con ellas?

 Sí, es la primera, aparte de una conferencia que ofrecí en Avilés sobre matemáticas, cáncer y genómica.

  • Considerando su trayectoria académica y profesional, ¿cómo definiría la situación actual de la medicina bajo la influencia de las nuevas tecnologías? Y, en concreto, ¿del Big Data?

El Big Data es una revolución porque estamos rodeados de datos y el objetivo es extraer la información que estos poseen. Quien controle estas técnicas, tendrá el toro cogido por los cuernos y el que no, estará fuera del mercado.

En cuanto a la situación de la medicina en nuestro país y al uso de dichas técnicas hay que decir que estamos en la época prehistórica. Los hospitales no minan la información que almacenan y por lo tanto no es posible aprender de modo óptimo de la experiencia y optimizar recursos. Los responsables suelen escudarse en políticas de protección de datos, cuando ese tema está superado. Los hospitales no poseen institutos de investigación y, menos, unidades de modelización matemática. Por último, los alumnos que cursan medicina en nuestro país aborrecen las matemáticas. Son muchos inconvenientes para que avancemos.

  • ¿Cree que el mundo de profesionales sanitario confía y está preparado para estas nuevas tecnologías?

Debería, porque las mayores revoluciones en medicina han llegado de la tecnología y de la bioquímica y la genética.

  • ¿Cómo pueden el Big Data y las matemáticas ayudar a resolver problemas sanitarios?

De muchas maneras. Nosotros hemos creado lo que llamamos robots biomédicos, que son programas capaces de analizar datos complejos, aprender dinámicamente de ellos y realizar predicciones con su incertidumbre asociada, por consenso, emulando a un conjunto de profesionales médicos. Se trata de diseñar sistemas de ayuda a la decisión de manera que se evite toda decisión errónea antes de que sea tomada. Hay múltiples aplicaciones, y mostraré algunas.

  • Como profesor de la Universidad de Oviedo, ¿considera que la utilización de innovaciones tecnológicas está llegando a las aulas para preparar a los estudiantes de la nueva era digital?

Los estudiantes no esperan a la universidad. Si no les damos lo que necesitan, lo buscan en grandes universidades americanas que poseen cursos increíbles y gratuitos. Hoy en día para ser profesor e investigador hay que saber aguantar la tiza. Lo sencillo es aburrir a las piedras, pero eso se está terminando. Los estándares de calidad en la Universidad son cada vez más exigentes.

  • Usted mismo señaló en una entrevista en La Nueva España que la biomedicina será la próxima mina de Asturias, ¿por qué?

Es un deseo porque realmente creo que tenemos todos los mimbres para ello.  En España no hay ninguna región con la tradición industrial de Asturias, salvo el País Vasco y quizás Cataluña. Pero estas dos juegan con ventaja porque tienen Francia al lado. Asturias lo tiene todo para ser el Silicon de Europa, pero hay que terminar con tanta falsa política que defiende la mediocridad y que promueve que otros nos resuelvan los problemas. La clase política asturiana no está a la altura de la sociedad civil y, en particular, de su diáspora. A los asturianos nos cuesta mucho olvidar nuestra tierra, la amamos, y ese amor es absoluto porque sabemos quiénes somos y no necesitamos compararnos con nadie.

Todo el mundo es bienvenido en Asturias siempre y cuando sienta la tierra. Soy consciente de que no he respondido a lo que me ha preguntado, pero como dicen los americanos: who cares? Terminará llegando, porque si no, no podremos mantener el sistema sanitario. Hay que defender el talento y promocionarlo. Esa es la mina.